Lo que necesitas es una escapada a una casa rural de A Pobra do Caramiñal, donde podrás desconectar sin prisas, visitar la adega familiar y brindar con vinos de producción propia. Por la mañana, un completo desayuno pondrá el broche final antes de volver a la rutina. Hay lugares que te reconcilian con la calma gallega, entre la viña y el mar.