Entre los Mallos de Riglos y el rugido del río Gállego, esta experiencia te cortará la respiración (pero solo por un instante). Bajo tus pies, 25 metros de altura y unos 15 de caída pendular para un subidón épico. Cuenta atrás, respira… y a volar. Adrenalina, naturaleza y una sonrisa que durará todo el día. ¿Saltas?